Las vitaminas que no deben faltar durante el embarazo

vitaminas durante el embarazo que no deben faltar

Durante el embarazo los requerimientos de nutrientes y alimentos tienen impactos potenciales sobre la salud. Cualquier alteración nutricional puede afectar negativamente el crecimiento fetal, dando lugar a patologías como insuficiencia placentaria, parto pretérmino y malformaciones fetales. Por tanto, la dieta de la embarazada debe ser equilibrada y variada, con suplementación individualizada de micronutrientes a dosis óptimas para alcanzar la salud materna y el correcto crecimiento fetal, previa valoración que del historial clínico realice un médico (Mejía-Montilla et al., 2021). En esta publicación te compartimos ¿cuáles son esas vitaminas para embarazadas que no pueden faltar en esta etapa? 

Es importante que conozcas que las principales deficiencias de vitaminas para embarazadas que pueden aparecer son de ácido fólico, vitamina D, A y E, minerales (hierro y yodo), macroelementos (magnesio y calcio) y ácidos grasos poliinsaturados. Los estudios nutricionales han mostrado que la dieta de las embarazadas generalmente carece de cantidades suficientes de ácido fólico, ácidos grasos poliinsaturados, hierro, yodo, vitamina D y otros minerales -vitaminas esenciales para la salud   materna y el desarrollo fetal (Mejía-Montilla et al., 2021).

El ácido fólico es fundamental en el período preconcepcional, durante el embarazo y en la lactancia, está asociado a la disminución del riesgo de defectos del tubo neural, alteraciones cardiacas y urinarias congénitas fetales, además, reduce el riesgo de aborto espontáneo y trombosis materna. La dosis recomendada de ácido fólico es de 400 mcg /día y su consumo debe iniciarse 6 semanas antes de la concepción (Mejía-Montilla et al., 2021).

El calcio, no se considera parte de las vitaminas para embarazadas, sin embargo es un mineral con requerimientos diarios que varían entre 800 y 1 000 mg/día en mujeres mayores de 19 años y 1100 a 1300 mg/día en mujeres menores de 19 años; en caso de ingesta insuficiente de calcio en la dieta, los requerimientos pueden aumentar hasta 1200 mg/día. No obstante, se puede suplementar hasta 1000 mg/día, dependiendo de las necesidades individuales de cada caso (Mejía-Montilla et al., 2021).

Otra de las vitaminas para embarazadas es la “D”, que regula las concentraciones plasmáticas de calcio y fosfatos, afecta la mineralización ósea materno-fetal, modula las funciones de los sistemas hematopoyético e inmunológico, facilitando la adaptación para el mantenimiento del embarazo. Además, tiene propiedades antiproliferativas, por lo que puede ser útil en la prevención del cáncer gastrointestinal y mamario. También tiene efectos benéficos en la disminución del riesgo de condiciones como preeclampsia, diabetes gestacional, vaginosis bacteriana, enfermedades autoinmunes y enfermedades cardiovasculares, la dosis recomendada es de 10 μg/día durante el periodo preconcepcional, embarazo y lactancia (Mejía-Montilla et al., 2021).

Los ácidos grasos poliinsaturados son componentes básicos de la doble membrana lipídica celular. Tienen funciones fundamentales en la transmisión de impulsos eléctricos en los nervios periféricos y la retina. Además, regulan las concentraciones de lipoproteínas de baja densidad y triglicéridos, reduciendo el riesgo de aterosclerosis e hipertensión. Entre los ácidos grasos poliinsaturados omega-3, el ácido docosahexaenoico es el más importante para el embarazo y la lactancia, la dosis recomendada es de 600 mg/día, preferiblemente antes de las 20 semanas de embarazo y durante el periodo de lactancia (Mejía-Montilla et al., 2021).

Existen otras vitaminas esenciales durante el embarazo que te compartiremos en próximas publicaciones. Si buscas un Suplemento Alimenticio, te invitamos a conocer prego2be, que brinda el apoyo nutricional para cubrir necesidades específicas en el embarazo y lactancia.

Referencias:Mejía-Montilla, J., Reyna-Villasmil, N., & Reyna‐Villasmil, E. (2021). Consumo de micronutrientes durante el embarazo y la lactancia. Revista Peruana de Ginecología y Obstetricia, 67(4). https://doi.org/10.31403/rpgo.v67i2368